Escribo estas líneas desconociendo el resultado de las elecciones de ayer, pero sabiendo, salvo sorpresa mayúscula, que ningún partido obtendrá mayoría absoluta. Sean cuales sean la fuerzas ganadoras de las elecciones se va a imponer el acuerdo, pues, a estas alturas, parece que nuestros líderes políticos han asumido que los ciudadanos no admitiríamos una nueva repetición de elecciones.

Pero ya saben aquello de que hay que hacer de la necesidad virtud. Si es necesario el pacto quizás sea el momento para ensayar eso que nos ha fallado durante tantos años de democracia: grandes acuerdos para grandes problemas.

Motivos para ello no nos faltan, y, a buen seguro, sería la forma más eficaz de resolver ese grave problema de imagen que padecen nuestros líderes políticos en la actualidad, considerados como uno de los mayores problemas de nuestro país. ¿se imaginan a los principales partidos acordando grandes reformas o pactos sobre nuestros principales retos económicos?  Yo tampoco, pero quizás, como decía antes, a la necesidad virtud o, más propio de la situación, a la fuerza, ahorcan.

¿Y cuáles son esos pactos? Muchos son necesarios sin duda, veamos algunos de ellos:

Financiación autonómica. No hace falta insistir en nuestra tierra sobre esa necesidad. Quizás interesa más que ese nuevo acuerdo deberá también resolver una cuestión cada vez más discutida: la autonomía en la parte del ingreso o, dicho de otra forma, la posible limitación a las rebajas fiscales. Sobre este punto sería bueno tomar una decisión sobre el papel de los impuestos patrimoniales (Patrimonio y Sucesiones básicamente) en nuestra fiscalidad. En mi opinión pueden jugar un papel importante como complemento del IRPF, impuesto con una base estrecha que no alcanza a gravar muchas manifestaciones de capacidad económica, pero sea como sea, parece evidente que no puede sostenerse que, en un mismo país, se produzcan diferencias tan sustanciales en la tributación de las personas. O se iguala por arriba o por abajo. Tomen una decisión común para todos.

Educación. Nuestro sistema educativo no está preparando a nuestros jóvenes para la realidad que ya tenemos …y la que vendrá. Son necesarios más ingenieros, informáticos y matemáticos, y una mayor participación de las mujeres en estas áreas del conocimiento. Las formaciones profesionales siguen sin adecuarse a las necesidades de las empresas, debemos consensuar con las organizaciones empresariales planes de estudios y aprendizaje en la empresa. Debemos, sobre todo, un gran pacto que aleje al sistema educativo de vaivenes partidistas y que siente las bases de una mejora de la calidad en todos los órdenes, desde primaria hasta la universidad.

Infraestructuras. El avance económico precisa del Corredor Mediterráneo, pero también del cántabro y otros. Quizás sea antieconómico poner AVEs en todos los corredores, pero la cohesión territorial precisa también buenas conexiones con Barcelona, con Zaragoza y en otras muchas zonas de España, como es el caso de Extremadura. La inversión pública debe dejar de ser el patito feo de nuestros presupuestos, donde siempre se acorta cuando viene la recesión. Planes de inversión estratégicos, a más de una legislatura, con compromisos plurianuales aceptados por todos.

Pero no solo las carreteras o las vías férreas son necesarias. La transformación digital necesita impulso desde todos los órdenes para que se extienda rápidamente por todo nuestro tejido productivo. O avanzamos rápidamente o nuestras empresas se quedarán fuera de un mercado que cada vez es más global. Necesitamos invertir en investigación básica y desarrollo, desde las Universidades y desde las empresas. Pero no basta con un compromiso de inversión, es necesario una planificación estratégica que oriente los objetivos de la investigación hacia fines concretos, con control periódico de resultados y adecuación constante de los objetivos. Nuevamente necesitamos un Plan Nacional plurianual con el apoyo de los principales partidos.  O apostamos fuerte o perderemos.

En fin, las pensiones. Se intentó un gran acuerdo que se rompió a la primera de cambio. Analicen seriamente y acuerden el futuro de nuestras pensiones. Ajusten cotizaciones y prestaciones, bajen las cotizaciones  y destinen un aumento del IVA para compensar, saquen del sistema pensiones no contributivas… analicen soluciones y acuerden, pero con visión de largo plazo y compromiso público y escrito por parte de todos.

Muchas cosas me dejo en el tintero. Solo nombro algunas de ellas, quizás de las más importantes. Pueden llamarme optimista pero pienso que precisamente la situación de bloqueo, la ausencia de mayorías absolutas y quizás, el convencimiento de que el apoyo minoritario nacionalista en una legislatura no es la vía más apropiada, conduce a la necesidad de pactos entre los grandes partidos nacionales. Y si se pacta una investidura no tendría sentido que, a continuación, se bloqueara toda posibilidad de ejercer el gobierno. El pacto de investidura deberá, por tanto, contener un acuerdo sobre los principales retos de nuestro país. No será posible, como es lógico, acordar sobre todo, pero si al menos acordaran sobre las cuestiones que acabo de referir estoy seguro de que ganaríamos todos y, sin duda, ganaría muchos enteros la consideración de nuestros políticos.

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